Filadelfia sorprende: en medio del monte chaqueño aparece una ciudad ordenada, de avenidas amplias y jardines, donde se oye tanto alemán y plautdietsch como guaraní y castellano. Es la sede de la Cooperativa Fernheim, motor lácteo, cárnico y manisero de la zona. Su circuito de museos —Jakob Unger, Knelsenhaus, Casa de la Colonia, Museo Industrial y el complejo Menno Simons Hof con el Museo del Encuentro Intercultural— cuenta la epopeya de refugiados que llegaron sin nada y su convivencia con los pueblos indígenas. Tiene los mejores servicios del Chaco Central.
La mejor introducción al Chaco: historia, fauna y pueblos indígenas en un edificio bioclimático rodeado de samu'u, con información turística de la SENATUR.